martes, 15 de junio de 2010

Capitulo 7: la primera noche

Melanie me había llevado a un edificio que parecía una iglesia abandonada. Me dijo cual era mi cuarto y se fue, todavía triste. Entre en la habitación y vi que esta tenía: una cama con sabanas blancas, un baño, un escritorio, un armario y la mesita de noche. Me dirigí hacia el baño con el deseo de darme una ducha de agua caliente. Abrí la ducha, me desvestí rápidamente y me metí en la ducha cuando el vapor llenaba por completo el baño. Vale, una cosa estaba clara, no recordaba nada de nada. Simplemente que me habían atacado unos demonios, después despertar delante de melanie. Termine mi ducha y salí a la habitación. Busque en el armario en busca de mi pijama. Encontré uno de color azul clarito y me lo puse, sin secarme el pelo, tire la toalla en el suelo y me tumbe en la cama sin taparme siquiera. Quería recordar, quería ayudar a Melanie a saber porque estaba tan triste cuando había recuperado el conocimiento. Sin darme cuenta me quede dormido. Mi sueño se torno raro, salía Nick abrazando a melanie, pero los dos eran niños pequeños, podrían tener unos tres y dos años respectivamente. Delante de ellos había un hombre rubio, ojo negro y bastante alto. Miraba a los niños con odio mientras le gritaba cosas que no entendía. El hombre empezó a pegarles a los pequeños y con cada puñetazo mi cuerpo se estremecía.
-¡NO!-Grite.
Me desperté súbitamente. Estaba en el cuarto, había dejado la lámpara encendida, lo que hizo que una luz oscura me asustase cuando abrí los ojos. Estaba sudando, un sudor frió recorría todo mi cuerpo. Alguien toco en mi puerta.
-Pase-murmure.
Melanie pasó su cara por la puerta. Estaba adormilada y su pelo muy despeinado.
-Te oí gritar,¿estas bien?-me preguntó
-No-murmure-he tenido una pesadilla. Pero ya no la recuerdo.
Melanie entro en el cuarto y se sentó en mi cama. Ahora me miraba preocupada. Alzo su mano y la puse en mi frente, por debajo de mi flequillo. Con una mueca, dijo:
-Tienes fiebre.
-Puede ser-asegure-He dormido con el pelo mojado.
-¿Porque?-pregunto-¿No tenias secador?
Los dos reímos sobre ese comentario. Su mano bajo y rozo la mía suavemente. Cuando mire a Melanie, esta estaba ruborizada. Sonreí. Acerqué a melanie a mí y la bese con delicadeza, con cuidado. Ella paso sus manos por mi pelo, acariciándolo. La bese con mas fiereza, como si necesitara su aire.
-Melanie-murmure.
Ella se separo sobresaltada y me miro, desconcertada.
-¿Sabes quien soy?-pregunto
-Si-confesé-No perdí la memoria en absoluto, lo hice para que no estuvieras tan enamorada de mí. Pensé que te aria daño. No quería hacerte daño.
-Pero no lo haces-murmuro Melanie-Ya te lo dije, me gustas mucho.
-Lo se-dije-y me arrepiento de mentirte, Melanie. Soy un estupido. Seguramente estés enfadada conmigo.
-No lo estoy, Alex-dijo melanie, cogiendo mi mano.
Estrecho su mano con la mía haciendo un pequeño apretón, se lo devolví y sonreí. Acaricie su mejilla con el dorso de mi mano y ella cerro sus ojos.
-¿Puedo dormir contigo?-me pregunto
Eso me desconcertó pero accedí. Ella se metió en la cama con mi mano aun cogida y me insto a entrar en la cama. Cuando los dos estuvimos dentro dijo:
-Nada raro,-me prometió-no are nada raro.
-Te creo-dije
Bese su cabeza y la abracé, para darle calor. Ella se quedo dormida enseguida, yo no conseguía dormir. Le había mentido y ella me había perdonado. Era mas buena de lo que pensaba. Sonriendo me dormí.

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